Ética y Gestión de Personas

Hoy estaba hablando con una consultora de formación en banca que me contaba cual había sido su proyecto fin de máster (compartimos escuela de negocios). Me habló que el tema que le habían asignado era la “ética empresarial en la banca”. Después de conversar con ella durante varios minutos me trasmitió la dificultad que tuvo para encontrar bibliografía sobre el tema. Hablamos del año 2007, cuando la bonanza económica y las reglas del “todo vale” aun existían. Ahora en el año 2010 es muy fácil encontrar cualquier información sobre la “banca ética”, pero ¿ocurre lo mismo con la gestión ética de personas? Cada día, los directivos, jefes y los empleados necesitan para tomar decisiones que tienen implicaciones morales. Esas decisiones tienen impacto en sus empresas, los accionistas de la compañía, y todas las otras partes interesadas en la misma. El realizar negocios de forma ética incumbe a todos en una organización por motivos legales, de negocios y personales.

Como jefe, es importante para comprender mejor sus obligaciones éticas para que pueda satisfacer las expectativas de su empresa, así como el comportamiento del modelo en otros casos. ¿Podemos medir la ética gestionando personas?

La ética es un conjunto de estándares para juzgar el bien del mal. En su nivel más básico, significa actuar con justicia y honestidad en cada uno, así como la toma correcta de decisiones en cuanto al grupo. A nivel empresarial, podemos referirnos, por ejemplo, a la competencia leal y honesta, actuando sin fraude o engaño, y trabajar dentro de los límites de la ley.

A raíz de los escándalos corporativos en los últimos años, la mayoría de las organizaciones han escrito o actualizado sus códigos de conducta y normas éticas. La primera cosa que un jefe debe hacer es leer y entender estos documentos y si no los hubiera crearlos. Todo esto significa entender las palabras utilizadas en los mismos, junto con el espíritu y la intención que existe detrás de las palabras que hemos escrito. La segunda cosa a hacer es estar seguros de que sus empleados también han leído y entienden los documentos de normas éticas y puedan venir a hacerle cualquier consulta sobre el mismo.

Si actuamos en consonancia con los códigos de conducta y normas de ética de nuestra empresa, se proporcionará una base de confianza relacional con los demás. Parte de su objetivo es mostrar a otros lo que significa tomar decisiones éticas. La otra parte de su objetivo es animar a otros a que no “animen” prácticas a alguien que no está actuando éticamente en nuestro entorno. Como resultado, nuestra organización estará en condiciones de examinar el camino que está llevando y detenerlo antes de que se nos vaya de control.

Todos los días en todas las decisiones, se implican cuestiones éticas. ¿Es ético promocionar a algunos de los empleados y otros no? ¿Ha sido tu decisión de amonestar a un empleado en particular de forma justa y coherente con la forma en la que ha tratado a los demás? ¿Tolera comportamientos de algunos que nunca toleraría en otros? Estos son sólo algunos ejemplos de preguntas que se puede hacer para asegurarse de que está actuando de manera responsable y ética.

No se olvide que las reglas de la ética no siempre responderán a los problemas a los que se enfrentan. A veces, por ejemplo, la línea entre una conducta ética y jurídica puede ser una línea muy borrosa. ¿Qué pasaría si encontramos unos documentos en la calle en los que hay información confidencial sobre un producto de nuestra competencia? ¿Lo usamos? Sabemos que sería ilegal si lo robásemos de la empresa, pero como lo encontramos en la calle. ¿Es ético utilizarlo a pesar de que se supone que a alguien se le cayó por accidente? Estas no son preguntas fáciles, pero son importantes a considerar.

Como parte del intento de una compañía para crear un ambiente de trabajo ético, es importante ofrecer un programa de ética de formación eficaz. Y la capacitación debe incluir algo más que una revisión de las propias normas éticas de su empresa.

Tal vez algunos tipos de comportamiento que nos parece aceptable en España, EE.UU o cualquier otro país no son aceptables en otra cultura, o viceversa. Eso no quiere decir que una conducta se debe tolerar en un solo lugar y en otro no. Más bien debemos de crear normas de aplicación universal para gestionar a las personas.

Recuerda que como jefe en tu organización, saber cómo comportarse y comunicarse es la base sobre la que otras personas nos pueden juzgar. Si actuamos con ética y requerimos el mismo compromiso con los demás, que representan a nuestra empresa, nos posicionaremos como alguien que puede y sabe respetar a sus empleados. No hay mejor manera de atraer y retener a los buenos trabajadores, que tener el respeto de estos días tras día.

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